Ecografía del pie: evaluación de la fascia plantar
Si te interesa aprender la función de la fascia plantar, así como su evaluación ecográfica, quédate en este artículo en el que explicaremos todos los detalles que debes conocer.
Al acabar el artículo tendrás más claro cómo explorar al próximo paciente que veas con este tipo de dolor.
Anatomía de la fascia plantar
La fascia plantar es uno de los estabilizadores estáticos del arco longitudinal del pie. Actúa junto con los ligamentos plantares largos y el ligamento de Spring (ligamento calcáneo-astrágalo-escafoideo), colaborando con la musculatura intrínseca para sostener la bóveda plantar.
Se origina en la tuberosidad medial del calcáneo y se extiende hacia el antepié, donde se divide en cinco prolongaciones que se continúan con el tejido conectivo de las articulaciones metatarsofalángicas y se entrelazan con las vainas de los tendones flexores.
Además de la banda central, existen otras dos: una medial, que recubre el músculo abductor del primer dedo, y una lateral (inconstante), que cubre el músculo abductor del quinto dedo.

Biomecánica de la fascia plantar
La alineación de la fascia plantar es clave para mantener el arco del pie durante la marcha. Cuando hay disfunción en la mecánica del pie, la carga se distribuye de forma ineficiente, lo que genera irritación tanto en la fascia como en el calcáneo.
Un exceso de pronación puede debilitar al tibial posterior y provocar un alargamiento patológico de la fascia, afectando el mecanismo de windlass. Este desequilibrio puede mejorarse fortaleciendo la musculatura intrínseca del pie y el tibial posterior.
La sobrepronación prolongada desestabiliza la articulación del tobillo y puede modificar la alineación del eje pierna-pelvis, generando compensaciones ascendentes que afectan la rodilla, la pelvis y la columna. Con el tiempo, estos cambios posturales pueden favorecer una anteversión pélvica y una rotación interna del miembro inferior, alterando la alineación global y pudiendo derivar en molestias en región lumbar o sacroilíaca.
En definitiva, el mal funcionamiento del pie repercute en la cadena cinética ascendente, afectando al equilibrio, la postura y la eficiencia del movimiento.
Factores de riesgo de la fascitis plantar
La presentación típica de una fascitis plantar incluye dolor en el talón, siendo el peor momento, en cuanto a intensidad del dolor, al levantarse de la cama por la mañana.
Los factores de riesgo que la evidencia científica ha identificado para desarrollar una fasciopatía plantar, son los siguientes:
- Índice de masa corporal (IMC): el exceso de peso aumenta la carga sobre la fascia plantar, lo que favorece su irritación, especialmente en personas con bajo nivel de actividad física.
- Actividades en carga: profesiones que implican estar de pie o caminar durante largos periodos podrían aumentar el riesgo de sobrecargar la fascia plantar.
Igualmente, alteraciones morfológicas como pie plano, pie cavo o discrepancia en la longitud de las piernas pueden generar compensaciones biomecánicas que sobrecargan la fascia. - Función y volumen muscular: se ha observado menor fuerza en músculos del pie y tobillo, así como un menor volumen muscular intrínseco en personas con fascitis, lo que podría alterar la distribución de cargas.
- Factores biomecánicos: restricciones en la dorsiflexión del tobillo o en la extensión del primer dedo podrían alterar la biomecánica del pie y predisponer a sobrecargas en la fascia.
- Factores sistémicos: se ha observado una mayor prevalencia de fascitis plantar en personas con enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, lo que sugiere un posible componente inflamatorio sistémico.
Si tu paciente presenta uno o varios de estos factores, la hipótesis diagnóstica de una fascitis plantar podría ganar fuerza.
Exploración física: test fascitis plantar
Además de realizar una buena historia clínica, uno de los test más eficaces es la prueba de Windlass.
Esta prueba tiene una especificidad del 100% pero una baja sensibilidad (32%). Es decir: que de negativo, no implica que debamos descartar que exista fascitis plantar por su baja sensibilidad, sin embargo, si el test da positivo, es altamente probable que la fuente del dolor sea la fascia plantar.
El test consiste en extender de forma pasiva el dedo gordo del pie mientras el paciente está en apoyo. Si se reproduce el dolor, el test es positivo.

Ecografía de la fascia plantar
La exploración ecográfica de la fascia plantar se realiza con el paciente en decúbito prono, dejando los pies fuera de la camilla.

Debido al grosor de la piel en esta zona, que dificulta la penetración del ultrasonido, es importante aplicar una cantidad generosa de gel y trabajar con una frecuencia de transductor relativamente baja (unos 8 MHz) para mejorar la resolución en profundidad.
Comenzamos situando la sonda de forma medial sobre el calcáneo, inicialmente en eje longitudinal.
El primer objetivo será identificar la línea hiperecogénica de la cortical del calcáneo. A partir de aquí, realizamos pequeños barridos de medial a lateral hasta visualizar una banda laminar gruesa y bien definida: la fascia plantar. La fascia plantar discurrirá por encima del vientre muscular del flexor corto de los dedos.
En una interfase superficial a la fascia plantar, como se puede ver en la siguiente imagen, podremos diferenciar 2 tipos de tejido: la piel y la grasa plantar. La grasa plantar se puede diferenciar porque no sigue un patrón fibrilar lineal y contiene gránulos hiperecogénicos e hipoecoicos.


En condiciones normales, el espesor de la fascia en su inserción calcánea debe ser inferior a 4–5 mm, aunque este valor puede variar ligeramente según la bibliografía. En caso de duda, siempre es recomendable comparar con el lado contralateral.
A tener en cuenta: la parte medial de la inserción de la fascia plantar va a ser más gruesa, mientras que la lateral será más delgada.
La fascia irá disminuyendo su grosor conforme vamos moviendo la sonda hacia distal, ya que irá revistiendo a los tendones flexores de los dedos.
Ecografía en la fascitis plantar
Si tras una buena anamnesis y exploración sospechamos que nuestro paciente tiene una fasciopatía plantar, la ecografía nos va a permitir realizar una evaluación objetiva con la que medir el grosor de la fascia (y así hacer un seguimiento de nuestro tratamiento), así como hacer un diagnóstico diferencial de otras patologías.
Con respecto al grosor, la literatura científica apunta a que, valores superiores a 4 mm de grosor parecen ser suficientes para diagnosticar fascitis plantar.
Dentro del diagnóstico diferencial, habrá que tener en cuenta descartar patologías como:
- Fractura del calcáneo: suele presentarse con dolor localizado en el talón, especialmente tras un traumatismo o sobrecarga repetitiva.
En ecografía puede observarse una irregularidad cortical o discontinuidad ósea, aunque la confirmación puede requerir otra prueba de imagen. - Neuropatía de Baxter: es una compresión del nervio plantar inferior, que puede generar dolor en el talón similar al de una fascitis, pero sin relación con la carga matutina.
La ecografía puede mostrar un engrosamiento del nervio y ayuda a descartar causas compresivas como masas o hipertrofia muscular. - Tenosinovitis del tendón peroneo largo: puede provocar dolor plantar lateral al pasar el tendón por debajo del cuboides.
La ecografía mostrará engrosamiento del tendón, líquido peritendinoso o alteración del patrón fibrilar. - Trombosis de venas plantares: es una causa poco frecuente e infradiagnosticada de dolor plantar agudo, que puede confundirse fácilmente con una fascitis plantar. Su presentación clínica consiste en dolor agudo en la planta del pie junto a un edema unilateral de partes blandas.
Aunque su etiología es variada, la mayoría de los casos son idiopáticos y benignos. Afecta principalmente a mujeres de mediana edad y suele localizarse en las venas plantares laterales.
Su hallazgo en ecografía incluye venas engrosadas, no compresibles, con contenido endoluminal y sin flujo Doppler, por lo que debe considerarse en el diagnóstico diferencial ante dolor plantar atípico resistente a tratamiento.
Con respecto a la afectaciones de la fascia plantar que mas frecuentemente encontraremos en clinica, tenemos:
Rotura parcial de la fascia plantar

En esta corte longitudinal, vemos un defecto hipoecoico próximo a la inserción de la fascia compatible con una pérdida de la solución de continuidad de la misma (o lo que es lo mismo, una rotura parcial).

En el corte transversal el defecto hipoecoico se vería como señalamos en la imagen.
Fascitis (fasciopatía) plantar

En este otro caso vemos una fascia plantar, con un aumento importante del grosor. Así es como solemos encontrarnos las fasciopatías plantares. Que la fascia esté engrosada no significa que necesariamente tenga que haber dolor, pero es cierto que esta condición puede predisponer a la molestia.
Entesopatía de la fascia plantar

En este último caso vemos unos focos hiperecoicos en la inserción calcánea. Así es como suelen verse las entesopatías de la fascia plantar.
Además, en este caso la fascia plantar presenta un engrosamiento evidente y pérdida del patrón fibrilar lineal del cuerpo de la fascia.
Fibromatosis plantar
Otra entidad importante, que a menudo se desconoce, es la fibromatosis plantar. Como ya tenemos un artículo completo hablando de esta patología y su tratamiento, no entraremos en detalle.
Simplemente, ten en cuenta que a nivel ecográfico la fibromatosis y una rotura de la fascia pueden verse de manera similar. Será su localización y el mecanismo lesional lo que facilitará el diagnóstico.
Conclusiones
La ecografía es una herramienta útil y accesible para evaluar con precisión la fascia plantar, tanto en su anatomía como en su respuesta patológica. Conociendo su función biomecánica, los factores de riesgo implicados y los hallazgos ecográficos más frecuentes, podemos orientar mejor nuestro diagnóstico y seguimiento, optimizando así el tratamiento de nuestros pacientes con dolor plantar.
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Bibliografía
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