Cuando un paciente presenta dolor de la cara posterior del hombro, a menudo se piensa en los músculos infraespinoso y redondo menor. No obstante, existe otra estructura que a menudo pasa desapercibida, y que podría justificar ese dolor posterior del hombro.
Hoy hablaremos de la lesión del labrum. Aprenderás todo lo necesario sobre el diagnóstico y tratamiento de esta lesión.
¿Qué es el labrum glenoideo? anatomía y función
El labrum glenoideo es un anillo fibrocartilaginoso que rodea la cavidad glenoidea del omóplato. Su función principal es aumentar la superficie articular del hombro.

Además de aumentar la superficie articular, mantiene la cabeza del húmero coaptada al ejercer una presión negativa intraarticular.
Su tercera función, es ser el punto de inserción de varias estructuras estabilizadoras (ligamentos glenohumerales y cápsula articular).
Se estima que, en el 88% de los casos, un desgarro del labrum irá acompañado de otra lesión del hombro. Las estructuras más afectadas cuando hay una rotura del labrum son el tendón de la cabeza larga del bíceps y/o el tendón común del manguito rotador.
¿Dónde se producen mayormente las roturas del labrum?

Según esta clasificación, la sección que más tiende a sufrir una rotura es la 1, justo donde se inserta el tendón largo del bíceps. Al ser una zona en la que el bíceps se inserta, implicaría que la biomecánica de este músculo influye directamente en el labrum.
La 4 y la 5 son las menos frecuentes.
¿Cómo se lesiona el labrum del hombro?: mecanismos lesionales más frecuentes
Los mecanismos más frecuentes son:
- Traumatismo directo o caída sobre el brazo extendido, que tracciona el tendón del bíceps y arranca el labrum.
- Gestos repetidos de lanzamiento o elevación rápida del brazo, típicos del tenis, voleibol o crossfit.
- Desaceleraciones bruscas o contracciones excéntricas del bíceps durante el movimiento de lanzamiento.
En deportistas, el microtraumatismo repetido puede causar degeneración progresiva del anclaje bíceps-labrum, incluso sin un episodio traumático evidente
Lesiones tipo SLAP dentro del deporte
El término SLAP proviene del inglés “Superior Labrum Anterior to Posterior”, y describe una rotura que afecta la porción superior del labrum, donde se inserta el tendón largo del bíceps.
Las roturas del labrum superior suelen deberse a fuerzas combinadas de tracción y torsión sobre la inserción del tendón largo del bíceps. Este tendón actúa como un anclaje dinámico en la parte superior de la glenoides, y su orientación anatómica hace que cualquier carga excesiva se transmita directamente al labrum.
Durante gestos de lanzamiento o movimientos por encima de la cabeza, la fase de desaceleración es especialmente crítica. El bíceps intenta frenar la extensión del codo y la rotación externa del hombro, generando una gran tensión sobre su anclaje. Esta situación, repetida cientos de veces, puede derivar en una lesión tipo SLAP.
Además, la rotación externa mantenida aumenta el vector de cizalla sobre el complejo bíceps-labral. Cuanto más se lleva el brazo hacia atrás, mayor es el “efecto despegamiento” del labrum sobre la glenoides (mecanismo conocido como peel-back).
Existen tres patrones biomecánicos descritos:
- Desplazamiento vertical, habitual en movimientos de tracción o suspensión (como dominadas o halterofilia).
- Desplazamiento lateral, propio de gestos que combinan abducción y rotación externa forzada, frecuentes en deportes de raqueta o natación.
- Peel-back posterior, típico de lanzadores, donde el tendón del bíceps se enrolla sobre la parte posterior del labrum durante la máxima rotación externa, generando una fuerza de torsión que puede arrancar su inserción.

Signos y síntomas del paciente con rotura del labrum
El paciente con una rotura del labrum suele describir un dolor profundo o anterior en el hombro, muchas veces difícil de localizar con precisión.
A menudo, refiere chasquidos o bloqueos intermitentes, sensación de “enganche” y pérdida de fuerza o estabilidad al levantar el brazo o lanzar. En deportistas, el síntoma más característico es la pérdida de rendimiento o de velocidad en el gesto de lanzamiento.
El dolor puede aparecer especialmente en posiciones de abducción y rotación externa, o al sostener una carga por encima de la cabeza. Cuando la lesión afecta al anclaje del bíceps, el paciente puede notar molestias más anteriores, similares a una tendinopatía del tendón largo.
¿Qué test de exploración física puedes utilizar para esta lesión de hombro?
En la exploración, te proponemos los siguientes test:
- Prueba de carga del bíceps 1. Para realizar la prueba, colocamos al paciente en decúbito supino, con el brazo en abducción de 90°. Desde esta posición, inducimos una rotación externa progresiva hasta alcanzar el punto donde el paciente comienza a sentir aprehensión o sensación de inestabilidad.

En ese momento, pedimos al paciente que flexione el codo mientras nosotros aplicamos una resistencia suave a esa flexión.
El test se considera positivo si aumenta la sensación de aprensión o si se reproduce el dolor en la región anterior del hombro.
Será negativo si la aprensión disminuye o si el dolor permanece igual. - Prueba de carga del bíceps 2. La mecánica es exactamente la misma, pero el brazo se coloca en una flexión de 120°, como se muestra en la siguiente imagen.

Esta versión busca reproducir la tensión sobre el complejo bíceps-labral en un rango más funcional, útil especialmente en deportistas de lanzamiento o pacientes con dolor en gestos de máxima abducción. - Test de Crank, que combina compresión y rotación del húmero para poner en tensión el labrum superior.

El examinador coloca una mano sobre el codo y otra en el húmero. Con una mano ejerce una fuerza axial sobre el eje del húmero, mientras con la otra induce rotaciones interna y externa de manera controlada.
El test se considera positivo cuando se reproduce la sintomatología del paciente, con o sin chasquido articular.Su principal limitación es que no permite identificar con precisión la localización exacta de la lesión, ya que puede provocar dolor tanto en lesiones del labrum, como en afectaciones del manguito rotador o del bíceps.
Ninguno de estos test es diagnóstico por sí mismo, pero su combinación, junto a la historia clínica y la valoración funcional, orienta con bastante fiabilidad.
Aunque la ecografía del labrum no es la mejor técnica de imagen para diagnosticar esta patología, su uso en clínica puede ser muy valioso. Ve a nuestro post sobre ecografía del labrum de hombro para ampliar información.
La prueba de imagen de elección para confirmar una rotura del labrum es la artroresonancia-RM.
Tratamiento conservador de la rotura del labrum: fisioterapia y ejercicios
En líneas generales, el tratamiento conservador será la primera opción para cualquier paciente con una rotura del labrum. A día de hoy, no parece haber evidencia que relacione que una lesión del labrum provoque degeneración del hombro.
El tratamiento conservador busca reducir la irritación, recuperar la estabilidad dinámica y reentrenar la función del hombro.
Control del dolor y restauración de la movilidad
En la fase aguda o irritativa, el objetivo principal es disminuir el dolor y controlar la carga mecánica que recibe el bíceps. Puede ser necesario modificar gestos cotidianos y ajustar el volumen de entrenamiento, especialmente en deportes de lanzamiento.
Será un buen momento para evaluar la movilidad escapular y torácica, así como la técnica de los gestos deportivos. De esta forma, podremos identificar si el labrum y el tendón del bíceps están sometidos a un sobreestrés mecánico, ya sea por mala técnica o por limitaciones de movilidad en las regiones adyacentes al hombro.
Reeducación de la estabilidad dinámica y gesto deportivo
Una vez controlado el dolor, el objetivo pasa a reentrenar la función del hombro como conjunto. El trabajo debe enfocarse en mejorar la coordinación entre manguito rotador, escápula y tronco, permitiendo que el hombro gestione las cargas sin irritar el complejo bíceps-labral.
Se priorizan los ejercicios de control motor y fuerza en rangos funcionales, empezando por gestos simples y progresando hacia tareas más dinámicas o específicas del deporte.
El criterio de progresión será la tolerancia del paciente: dolor ≤4/10 y sin incremento de síntomas al día siguiente.
¿Cuándo puede un paciente con rotura del labrum volver a entrenar?
Existen una serie de criterios funcionales a tener en cuenta antes de que un paciente deportista retome su deporte:
- Dolor menor o igual a 4/10 durante el ejercicio y en las 24 horas posteriores.
- Fuerza simétrica respecto al lado sano. La fuerza aislada no es lo más relevante: lo importante es cómo el hombro tolera la carga y cómo mantiene el control durante gestos prolongados o repetitivos.
- Rango de movimiento completo con respecto al lado sano.
- Ausencia de aprehensión al movimiento y capacidad de reproducir el gesto deportivo con una técnica correcta (sin compensaciones de otros músculos o articulaciones).
¿Cuándo es necesario operar una rotura del labrum?
En los últimos años, varios estudios han cuestionado la necesidad de recurrir a la cirugía en las lesiones tipo SLAP, especialmente cuando no hay una inestabilidad glenohumeral clara o una rotura asociada del manguito.
Un estudio muy interesante sobre cirugía en la rotura del labrum fue el de Schrøder y colaboradores. En él, se compararon tres grupos de pacientes con lesión del labrum:
- Tratado con reparación del labrum.
- Tratado con tenodesis del bíceps.
- Se le realizó una cirugía simulada.
Los resultados fueron sorprendentes: no se encontraron diferencias significativas entre los tres grupos en cuanto a dolor, función o satisfacción a los dos años de seguimiento.
Estos hallazgos refuerzan la idea de que la cirugía no siempre es la primera opción. Probablemente, el éxito del tratamiento depende en gran medida de un buen manejo conservador.
En base a todos estos hallazgos, lo lógico será reservar la cirugía a los pacientes en los que el tratamiento conservador fracasa.
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Conclusiones
Un buen programa de rehabilitación, orientado a controlar la carga del bíceps, normalizar la movilidad escapulotorácica y readaptar el gesto deportivo, será suficiente en la mayoría de lesiones del labrum.
El tratamiento debe centrarse en evaluar el origen del sobreestrés mecánico, corregir la técnica deportiva y guiar la progresión de la carga hasta que el hombro tolere el gesto específico sin dolor.
Bibliografía
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- Varacallo, M., Seaman, T. J., & Mair, S. D. (2023). Superior labrum anterior posterior (SLAP) lesions. StatPearls Publishing. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK538284
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