La tendinopatía del tendón de Aquiles es el dolor de cabeza de muchos corredores y deportistas veteranos. Se calcula que alrededor del 6 % de corredores populares sufren este problema, y entre los deportistas mayores de 40 años, supone casi la mitad de las lesiones recurrentes. Muchos llegan a consulta tras meses (incluso años) de probar tratamientos como ejercicios excéntricos, ondas de choque, terapia manual… y el dolor sigel ue ahí.

¿Cuáles son las razones que originan y mantienen el dolor?, ¿qué estrategias podemos seguir en clínica para ayudar a esos pacientes? En el artículo de hoy responderemos a todas estas cuestiones y aprenderás el paso a paso para usar la electrólisis percutánea en tendinopatía aquílea.

¿Por qué se cronifica la tendinopatía del Aquiles?

La tendinopatía crónica del Aquiles no es una inflamación puntual, sino un proceso degenerativo sostenido. El tendón pierde organización en sus fibras de colágeno, aumenta la vascularización irregular (neovascularización) y el tipo de colágeno pasa del tipo I (más resistente) al tipo III (más débil). Todo ello favorece que el tendón pierda resistencia mecánica y duela de forma recurrente.

¿Cuáles son las razones por las que se provocan estos cambios fisiológicos?

  1. Picos de carga sin progresión ni descanso. Estudios de seguimiento en corredores, como el de Nielsen et al, muestran que aumentar el kilometraje más de un 30% de una semana a otra aumentan la probabilidad de lesión en miembro inferior.
    El patrón típico es el “runner eventual”: corre poco entre semana y se “castiga” con tiradas largas el fin de semana. Deja demasiado tiempo entre sesiones sin estimular el tendón y cuando llega el fin de semana, excede la capacidad del tendón por querer recuperar en dos días lo que no se realizó durante la semana.
  2. Rehabilitación con carga insuficiente. La literatura muestra que muchos pacientes con tendinopatía aquílea crónica mantienen déficits de fuerza plantarflexora del 15 %-40 % frente al lado sano, incluso después de completar protocolos excéntricos clásicos (McAuliffe et al., 2019). 
    Estos datos sugieren que, en algunos casos, la dosis o la progresión de la carga no alcanzan el umbral mecánico necesario para inducir un remodelado tendinoso completo. No siempre es un problema de “falta de ejercicio”, sino de cómo se cuantifica y se ajusta la carga a lo largo de la rehabilitación: si el estímulo se queda corto, el tendón no recibe la señal adecuada y el cuadro puede cronificarse.
  3. Variables intrínsecas que ralentizan la reparación. Cuando el paciente tiene más de 35 años, acumula grasa abdominal, padece dislipemia o diabetes tipo 2, las probabilidades de cronificar el tendón se multiplican por tres (Gaida et al., 2011). 
    Estos perfiles muestran un colágeno desorganizado y una producción elevada de metaloproteinasas: el proceso de reparación se ralentiza y la fase dis-reparativa se alarga.
  4. Diagnóstico tardío o abordaje “inflamatorio”. Si las primeras semanas se pierden entre AINEs y terapia pasiva pensando que el tendón tiene un problema de inflamación el reloj corre en contra.
    El abordaje de cualquier tendón debe pasar absolutamente por una correcta gestión de cargas, de lo contrario, el colágeno tipo III va sustituyendo al tipo I y el tendón acabará engrosado.

¿En qué casos tendría cabida la electrólisis percutánea en la tendinopatía del tendón de Aquiles?

Como comentamos en el artículo sobre electrólisis percutánea en la tendinopatía del supraespinoso, basándonos en el modelo del continuum propuesto por Cook y Purdam, la base del tratamiento tendinoso debería basarse en la aplicación progresiva de carga.

Sin embargo, los pacientes que se encuentran en los últimos estadíos dentro del modelo de Cook y Purdam, pueden llegar a estancarse si solo usamos ejercicio terapéutico.

Por tanto, podemos definir que la electrólisis es especialmente útil en:

  • Tendones claramente degenerados (grosor ecográfico superior a 5-6 mm con zonas hipoecoicas y neovascularización)
  • Tendinopatías crónicas que no han respondido bien a otras intervenciones (excéntricos, ondas de choque, etc.) y/o que presentan recidivas frecuentes.

¿Cómo aplicar la electrólisis percutánea tendinopatía Aquílea crónica?

Para la explicación práctica de cómo aplicar la electrólisis en esta entidad clínica, nos serviremos de un caso clínico.

Paciente a consulta que describe un dolor en el tendón de Aquiles de varios años de evolución. En este caso nos visita porque, hace 1 mes realizando una caminata, sintió un pinchazo que ha intensificado su dolor.

Al realizar una exploración ecográfica (corte longitudinal), nos encontramos la siguiente imagen:

Imagen ecografica longitudinal de tendinopatia cronica tendon Aquiles
Imagen extraída de nuesta formación Easy Top Invasiva

Un tendón engrosado, con un foco hipoecoico que podría señalar una rotura tendinosa que podría corresponder al pinchazo que el paciente sintió hace un mes.

Al realizar el corte transversal, vemos 3 focos degenerativos dentro del vientre tendinoso:

Imagen ecografica transversal de tendinopatia cronica tendon Aquiles
Imagen extraída de nuesta formación Easy Top Invasiva

Como ya sabrás a raíz de nuestras publicaciones anteriores, en Easy damos mucha importancia a la aplicación de electrólisis sin dejar nada al azar. Dando la dosis exacta que el tejido necesita en base al voltaje (distinto en cada dispositivo), el tejido en el que aplicamos la corriente, el estadío de la lesión y la última evidencia científica. Esto es algo en lo que insistimos en nuestra formación de invasiva.

Para este caso, dado la degeneración del tendón, buscaremos aplicar una energía total de 22500 mJ, que con el aparato del que disponemos se traduce en 12 aplicaciones de 20 segundos y con una intensidad de 3 mA.

Para los 3 puntos lesionales que queremos tratar mediante electrólisis, podemos seguir 2 estrategias. Introducir 3 agujas para cada foco hipoecoico y tratarlas a la vez o bien, usar una sola aguja e ir haciendo extracciones e introducciones de la aguja haciendo varias aplicaciones.

Para pacientes aprehensivos a las agujas, lo ideal será usar una sola. Si el paciente lo tolera bien, como es en nuestro caso, podremos aplicar las 3 agujas a la vez y con un pulpo, programar el tratamiento para aplicar la carga que hemos calculado.

Imagen ecografica transversal de tendinopatia cronica tendon Aquiles con 3 focos hipoecoicos señalados
Imagen extraída de nuesta formación Easy Top Invasiva

Riesgos y contraindicaciones a tener en cuenta cuando aplicamos electrólisis en el tendón de Aquiles

  • La mayoría de pacientes refieren algo de dolor durante las primeras 24-48 horas. Avísales y aconseja reducir cargas temporalmente.
  • Evita la electrólisis en tendones recientemente rotos (menos de 3 meses post-lesión), en pacientes con anticoagulación no controlada o con vasos prominentes en la grasa de Kager visibles por Doppler.

Recuerda que hicimos una guía muy completa sobre la ecografía del tendón de Aquiles si necesitas refrescar la anatomía de la zona.

¿Qué evidencia respalda la eficacia de la electrólisis percutánea a largo plazo en la tendinopatía aquílea?

Aunque la mayoría de estudios que evalúan la electrólisis percutánea suelen centrarse en resultados inmediatos o a corto plazo, también tenemos algunos datos muy prometedores a más largo plazo. Por ejemplo, el estudio prospectivo de Calderón-Díez y colaboradores (2020) hizo seguimiento a 39 pacientes con tendinopatía crónica del tendón de Aquiles tratados con electrólisis guiada por ecografía más ejercicio excéntrico.

Tras un año completo, los pacientes mejoraron de manera significativa en la función (VISA-A de 46 a 88 puntos) y redujeron el dolor durante actividades deportivas desde casi el máximo (EVA 9) hasta prácticamente cero (EVA 1). Además, no se registraron efectos adversos en este seguimiento.Existen otros estudios más recientes que están mostrando resultados similares y que podrían reforzar estos hallazgos iniciales de Calderón-Díez, pero la evidencia disponible hasta el momento sigue siendo moderada. Por tanto, aunque es temprano para dar conclusiones definitivas, todo apunta a que la electrólisis podría mantener sus resultados positivos más allá del corto plazo, especialmente cuando se combina con ejercicio bien dosificado.

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Conclusiones

La electrólisis no es una solución inmediata de alivio del dolor, sino un tratamiento que, correctamente utilizado, ayuda a remodelar el tejido tendinoso y mantiene las mejoras en el largo plazo.

Si el tendón supera los 6 mm de grosor, presenta cambios degenerativos claros en ecografía o hay recurrencia de dolor tras tratamientos clásicos, la electrólisis en la tendinopatía del tendón de Aquiles puede ser una excelente herramienta. Usándola junto a un programa bien cuantificado de ejercicios, mejorarán la estructura y funcionalidad del tendón.

Bibliografía

  • McAuliffe, S., Tabuena, A., McCreesh, K., O’Keeffe, M., Hurley, J., Comyns, T., Purtill, H., O’Neill, S., & O’Sullivan, K. (2019). Altered strength profile in Achilles tendinopathy: A systematic review and meta-analysis. Journal of Athletic Training, 54(8), 889–900. https://doi.org/10.4085/1062-6050-43-18 
  • Bagge, J., Gaida, J. E., Danielson, P., Alfredson, H., & Forsgren, S. (2011). Physical activity level in Achilles tendinosis is associated with blood levels of pain-related factors: A pilot study. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, 21(6), e430–e438. https://doi.org/10.1111/j.1600-0838.2011.01358.x 
  • Nielsen, R. Ø., Parner, E. T., Nohr, E. A., Sørensen, H., Lind, M., & Rasmussen, S. (2014). Excessive progression in weekly running distance and risk of running-related injuries: An association which varies according to type of injury. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 44(10), 739–747. https://doi.org/10.2519/jospt.2014.5164 
  • Calderón-Díez, L., Sánchez-Sánchez, J. L., Belón-Pérez, P., & Sánchez-Ibáñez, J. M. (2020). Prospective analysis of the beneficial effects of intratissue percutaneous electrolysis (EPI) combined with eccentric exercise in the treatment of chronic Achilles tendinopathy. Journal of Orthopedic Research and Therapy, 5, 1173. https://doi.org/10.29011/2575-8241.001173