El hombro congelado es uno de esos diagnósticos que a todos los fisios nos suenan, pero que en consulta puede plantear muchas dudas: ¿qué funciona realmente?, ¿es la fisioterapia más eficaz que otras intervenciones como la cirugía o las infiltraciones?
En nuestra publicación anterior, aprendiste cuáles son las causas y cómo diagnosticar un hombro congelado.
En este artículo, responderemos a estos 3 puntos clave:
- Cómo adaptar los ejercicios de fisioterapia en cada fase de la capsulitis, con ejemplos prácticos.
- Qué nos dice la evidencia cuando comparamos la fisioterapia con otras intervenciones invasivas.
- Qué recomiendan las guías clínicas sobre infiltraciones, ejercicio y educación.
¿Hay diferencias entre fisioterapia, manipulación bajo anestesia y cirugía artroscópica?
En el estudio de Rangan et al (2020), se compararon 3 grupos a los que se les realizó intervenciones distintas:
- Fisioterapia estructurada temprana. Los pacientes recibieron hasta 6 sesiones en 12 semanas. Se les enseñó ejercicios de movilidad y estiramiento adaptados a su nivel de dolor, junto con un plan de ejercicios domiciliarios diarios y educación sobre cómo manejar la rigidez sin empeorar los síntomas.
- Manipulación bajo anestesia. El paciente es anestesiado y el cirujano moviliza el hombro de forma forzada, con el objetivo de ganar rango de movimiento de forma inmediata.
- Liberación capsular artroscópica. Mediante artroscopia, se secciona directamente la cápsula glenohumeral para liberar las retracciones y permitir mayor movilidad.
El resultado fue claro: no hubo diferencias significativas en dolor ni función a los 12 meses entre los tres grupos.
Un abordaje de fisioterapia (basado en ejercicios de movilidad adaptados al dolor y reforzados con un plan de trabajo domiciliario), fue tan eficaz como las intervenciones quirúrgicas o bajo anestesia.
Esto refuerza la idea de que antes de optar por técnicas invasivas, un buen abordaje fisioterápico puede ser suficiente en la mayoría de casos, evitando riesgos quirúrgicos y costes añadidos.
¿Qué dicen las guías clínicas sobre el tratamiento de la capsulitis retráctil?
Cuando hablamos de hombro congelado, las guías clínicas nos dan una brújula clara de qué funciona y qué no. Hasta 2025, no se había publicado ninguna guía desde la guía de la APTA del 2013.
La guía de la APTA dejaba un mensaje claro: las infiltraciones intraarticulares de corticoides, combinadas con ejercicio y movilización, ofrecen los mejores resultados a corto plazo en dolor y función.
Además, resaltaba el papel de la educación al paciente y de los ejercicios de movilidad progresiva, mientras que técnicas como ultrasonido o TENS quedaban con un respaldo mucho más débil.
Tras 12 años, en 2025, se ha publicado una nueva guía en Corea. Esta viene a confirmar y matizar lo siguiente:
- Infiltraciones intraarticulares: siguen siendo una de las intervenciones más eficaces cuando el dolor es limitante. Se considera una de las opciones de primera línea, especialmente si se combina con ejercicio.
Esto refleja que, a pesar de no alcanzar el máximo nivel de evidencia, su utilidad clínica en fases dolorosas está bien respaldada por los ensayos disponibles. - Ejercicio y terapia manual: mantienen su papel como base del tratamiento, aunque la evidencia es de nivel moderado. Aquí entra en juego la educación y la adherencia: los autoestiramientos y la movilización activa guiada marcan la diferencia si el paciente los integra en su día a día.
Repito, el paciente lo debe integrar en el día a día. Hacer un programa domiciliario será fundamental. - Hidrodilatación + corticoides: aparece como opción emergente, con cierto respaldo para mejorar dolor y rango, aunque la calidad de evidencia es baja.
- Modalidades físicas (calor profundo, estimulación eléctrica): no muestran beneficios claros más allá del alivio sintomático puntual, y la guía advierte que deben usarse con criterio y no como tratamiento principal.
- Diagnóstico por imagen: recuerda que ni la eco ni la resonancia deben usarse solas para diagnosticar capsulitis; su papel es descartar otras lesiones asociadas.
En resumen, las guías coinciden en que el núcleo del tratamiento sigue siendo la combinación de educación al paciente, un programa de ejercicio estructurado y, cuando el dolor lo requiere, las infiltraciones intraarticulares.Todo lo demás puede sumar, pero con evidencia mucho más débil. Lo interesante es que el foco no está en “hacer más técnicas”, sino en elegir bien las herramientas y asegurarse de que el paciente entiende y participa activamente en el proceso.
Ejercicios para cada fase del hombro congelado
Fase 1: fase dolorosa de la capsulitis de hombro
En esta fase el objetivo no es “forzar” el hombro, sino mantener la movilidad sin irritar la cápsula y enseñar al paciente estrategias para controlar el dolor.
Estos ejercicios incluyen ejercicios suaves de movilización del hombro dentro de la amplitud tolerada. Por ejemplo, ejercicio de péndulo, elevación supina pasiva hacia delante, rotación externa pasiva y amplitud de movimiento activo asistido en extensión, aducción horizontal y rotación interna.
Se completará el trabajo activo con ejercicios de fuerza para la musculatura interescapular.
Se ha demostrado que la aplicación de calor previo a la realización de los ejercicios, mejora las características de la cápsula articular.
Te dejamos algunos ejercicios que puedes utilizar en esta fase.

Claves prácticas para esta primera fase:
- Es muy importante no agravar el dolor en un hombro congelado.
- Evita movilizaciones o estiramientos agresivos.
- Es importante educar a la persona para que realice los ejercicios manteniendo una retracción escapular. La anteriorización de los hombros parece favorecer la pérdida de flexión y de la abducción horizontal.
Fase 2: fase anquilosante
En esta etapa el dolor va cediendo, pero la rigidez es máxima. El foco está en mantener la función y evitar mayor pérdida de rango.
- Se mantienen los ejercicios de la fase 1, pero progresando en dificultad e incluyendo ejercicios de rotación.
- Los isométricos son muy útiles cuando aparece dolor agudo, ya que permiten activar musculatura sin agravar la rigidez.
- La evidencia reciente apoya añadir ejercicios neuromusculares o de control motor (como en el RCT de Wang et al., 2023), que han mostrado mejoras en dolor y rango respecto al fortalecimiento aislado.
- Las guías también señalan que la movilización y terapia manual combinadas con ejercicio pueden aportar beneficios adicionales en esta fase, aunque el nivel de evidencia es moderado.
La clave práctica aquí será insistir en la regularidad y la automovilización diaria, ya que el paciente tiende a dejar de mover por frustración ante la rigidez.
Fase 3: fase de descongelación o resolución.
En esta fase el paciente comienza a recuperar movimiento de forma gradual. El objetivo es recuperar fuerza y movilidad completa lo antes posible.
- Los ejercicios de movilidad pueden ser más amplios y los estiramientos de mayor duración, siempre dentro del rango tolerado.
- La progresión en fuerza es clave: se pasa de contracciones estáticas a trabajo con bandas elásticas y, finalmente, a resistencias externas como mancuernas o máquinas.
- Incluir ejercicios globales de la cadena cinética ayuda a recuperar patrones funcionales, no solo movilidad aislada del hombro.
- La educación sigue siendo clave: el paciente debe entender que, aunque la mejoría es clara, la recuperación total puede tardar meses y requiere constancia.

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Conclusiones
El hombro congelado es una patología en la que muchas veces se tiende a buscar soluciones rápidas e invasivas, pero la evidencia es clara: un abordaje fisioterápico estructurado, basado en ejercicio adaptado, educación y estrategias de automanejo, puede ser tan eficaz como la cirugía o la manipulación bajo anestesia. El verdadero reto no es tanto encontrar la técnica milagrosa, sino acompañar al paciente en un proceso largo y a veces frustrante, asegurando que mantiene la adherencia y la confianza en el movimiento.
Las guías clínicas más recientes coinciden en que la clave está en combinar ejercicio, educación y, cuando el dolor lo justifica, infiltraciones intraarticulares. Otras intervenciones pueden aportar alivio puntual, pero su respaldo científico es mucho más débil. Al final, lo que marca la diferencia no son las técnicas aisladas, sino un plan claro, adaptado a cada fase y sostenido en el tiempo.
Bibliografía
- Rangan, A., Brealey, S., Keding, A., Corbacho, B., Northgraves, M., Kottam, L., … Hand, C. (2020). Surgical, steroid injection and physiotherapy for shoulder conditions: UK FROST, a multicentre randomised clinical trial and economic evaluation. The Lancet, 396(10256), 977–989. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)31965-6
- American Physical Therapy Association. (2013). Clinical practice guideline: Adhesive capsulitis. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 43(5), A1–A31. https://doi.org/10.2519/jospt.2013.0302
- Kim, D. H., Lee, H. J., & the Guideline Committee. (2025). Clinical Practice Guidelines for Diagnosis and Non-Surgical Treatment of Primary Frozen Shoulder. Annals of Rehabilitation Medicine, 49(1), 1–15. https://doi.org/10.5535/arm.24177
- Wang, H., Li, C., Zhang, Y., & Chen, X. (2023). Positive effects of neuromuscular exercises on pain and active range of motion in idiopathic frozen shoulder: A randomized controlled trial. BMC Musculoskeletal Disorders, 24, 173. https://doi.org/10.1186/s12891-023-06173-8
- Challoumas, D., Biddle, M., McLean, M., Millar, N. L. (2020). Comparison of treatments for frozen shoulder: A systematic review and meta-analysis.JAMA Network Open, 3(12), e2029581. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2020.29581
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