En la fasciopatía plantar, publicaciones como la de Buchbinder y colaboradores estiman que 2 de cada 10 pacientes seguirán sufriendo dolor 1 año después del inicio del dolor.
Frente a la cronificación del dolor, los pacientes suelen aproximarse de especialistas cuya técnica de elección habitual es la inyección de corticoesteroides.
En el artículo de hoy, aprenderás cuál es el impacto de los corticoides en pacientes con fasciopatía plantar crónica y qué alternativa puedes ofrecer como fisioterapeuta.
¿Funcionan las infiltraciones de corticoesteroides en la fasciopatía plantar crónica?
La realidad es que la infiltración con corticoides en la fasciopatía plantar es una técnica muy utilizada, ya que genera una rápida acción analgésica.

En el estudio publicado en 2018 por Iborra-Marcos y colaboradores, se comparó los efectos de la infiltración con corticoesteroides con los de la electrólisis percutánea.
El estudio concluyó que, pese a que ambas intervenciones mejoran significativamente el dolor y la función a los 3, 6 y 12 meses, los corticoides ofrecieron una respuesta más rápida y potente en cuanto a alivio del dolor y funcionalidad.
Por otro lado, una realidad que nos encontramos en clínica, es que hay pacientes con elevados niveles de dolor que no acaban de tolerar el ejercicio terapéutico. A menudo, me he encontrado casos en los que la analgesia provocada por el corticoide nos abre una ventana para trabajar con un programa de ejercicios que nos permite resolver el problema por completo. Programa que hubiera sido imposible de implementar sin la ventana analgésica creada por los corticoides.
No podemos negar que los corticoides generan mejoras en el dolor y la funcionalidad. Sin embargo, a menudo se obvian los efectos secundarios de los mismos que pueden llevar a un daño estructural del tejido infiltrado.A continuación veremos los riesgo de este tipo de intervención y te enseñaremos por qué la electrólisis percutánea es una buena técnica alternativa y cómo puedes aplicarla paso a paso.
Riesgos de los corticosteroides en la fasciopatía plantar crónica
Como hemos visto, el corticoide es un potente antiinflamatorio con acción local rápida gracias a su efecto de bloqueo neural inmediato. Esto explica por qué muchos pacientes sienten un alivio casi instantáneo tras la infiltración. Sin embargo, también sabemos que este efecto es pasajero y que puede venir acompañado de complicaciones.
A nivel biológico, los corticoides inhiben la proliferación celular (tenocitos), inducen apoptosis y reducen la síntesis de colágeno tipo I, provocando que el tejido tratado pierda resistencia mecánica y rigidez durante al menos las primeras 2-3 semanas después de la infiltración. Esta ventana inicial tras el tratamiento es un momento crítico, ya que la fascia plantar queda especialmente vulnerable a la lesión o rotura.
Entre las complicaciones clínicas más documentadas destacan la rotura parcial o completa de la fascia plantar, con un riesgo estimado entre el 1,5% y el 6,7%, especialmente después de múltiples infiltraciones.
Los pacientes que padecen diabetes o dislipemia y aquellos que toman medicamentos catabólicos son aún más susceptibles de sufrir estas complicaciones. Es por ello que deberíamos desaconsejarles la infiltración.
Para mitigar los riesgos, las últimas guías clínicas proponen:
- Máximo 2–3 infiltraciones/año en la misma estructura y separadas de al menos 3 meses.
- Realizar la inyección bajo guía ecográfica para evitar depósito intrafascial.
- Priorizar dosis bajas y fármacos de vida media intermedia.
- Evitar repetir la infiltración si el alivio de la primera dura menos de 4 semanas.
- Informar al paciente sobre la ventana de relativa fragilidad tras la intervención y limitar cargas intensas durante las primeras 2–3 semanas.
Efectos de la electrólisis en fasciopatía plantar crónica
Por su parte, la electrólisis percutánea intratisular funciona mediante la aplicación de una corriente galvánica que genera un efecto electroquímico localizado.
Dentro de sus efectos, la electrólisis inducirá la apoptosis de las células degeneradas, estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis) y promueve un remodelado del colágeno, mejorando la estructura del tejido fascial de manera duradera.
En resumen, el corticoide actúa como una especie de «apagafuegos» inmediato, mientras que la electrólisis percutánea nos puede abrir una ventana que permita reparar la estructura desde los cimientos.
Esto implica que, aunque la electrólisis tarda algo más en ofrecer un alivio notable, sus efectos son más duraderos y se asocian a una menor tasa de recidivas en comparación con los corticoides.
Además, en la práctica, a diferencia de en la mayoría de publicaciones científicos, nunca usaremos la electrólisis de forma aislada. La aplicación de otras técnicas analgésicas y un programa estructurado de ejercicio terapéutico nos permitirá dar un tratamiento integral al paciente.
Pasos a seguir para aplicar la electrólisis percutánea en un paciente
Antes de realizar nuestro abordaje invasivo, será fundamental realizar un estudio ecográfico de la zona. Te recomendamos que eches un ojo a nuestra guía sobre ecografía de la fascia plantar.
La clave estará en identificar 2 tipos de lesiones:
- Fibrosis en la entesis plantar. En la siguiente imagen te indicamos la zona en la que deberás identificar si existe esta fibrosis, que es en la interfase inmediatamente superior al calcáneo.

- Focos hipoecoicos que pueden corresponder a microroturas de la fascia. Los observaríamos en una interfase más superficial como hemos señalado en la siguiente imagen ecográfica.

A la hora de realizar un abordaje de electrólisis percutánea, desde Easy recomendamos encarecidamente hacer un abordaje lateral, como el que se ve en la siguiente imagen.

La piel del talón es muy dolorosa, realizando un abordaje lateral, 0,5 cm por encima de la piel del talón el paciente lo tolerará mucho mejor.
Si hemos detectado que debemos tratar la entesis de la fascia plantar, llevaremos nuestra aguja a la región que indicamos anteriormente en la imagen ecográfica. Recomendamos realizar trazados anteroposteriores con la aguja, ya que el efecto mecánico de la misma es muy interesante para modificar las características fibróticas de la entesis.
¿Qué dosis debes aplicar en este tipo de pacientes para tener éxito?
Como ya hemos explicado en otras ocasiones, en Easy calculamos la carga exacta de corriente en función de variables como: el voltaje de cada aparato, el tejido en el que aplicamos la corriente, el estadío de la lesión y la última evidencia científica.
Con respecto a la carga que elegiremos para tratar la zona de la entesis, será de 22500 mJ, a través de 12 aplicaciones de 20 segundos. Con una intensidad de 0,3 mA a 1,5 mA. Los datos que nos hacen elegir esta dosis son: el dolor es de larga evolución, la tolerancia del paciente a la técnica es buena y el aparato utilizado es de 30 voltios.
Si además de la entesis hemos detectado los focos hipoecoicos de los que hablamos anteriormente, puedes usar el mismo abordaje retirando la aguja de la zona de la entesis para redirigirla a esos focos hipoecoicos.
Ojo, la carga de 22500 mJ aplicada anteriormente es bastante elevada, así que para estos focos recomendamos una carga menor. Por ejemplo, la carga que recomendamos en nuestras formaciones para un tendón en fase de recuperación intermedia, es decir, 4800 mJ a través de 8 aplicaciones de 10 segundos para un aparato de 30 voltios.
Ojo, esta dosificación en un aparato de 22 voltios o en uno de 45 sería diferente. Cada aparato se debe aplicar con una dosis específica y esto es uno de los aspectos que más trabajamos dentro de nuestra formación en invasiva, para que aprendas a dosificar atendiendo a la situación clínica del paciente y al aparato del que dispones en consulta.
¿Qué paciente se beneficiará más de cada intervención?
Para decidir entre infiltraciones de corticoides o electrólisis percutánea intratisular, tendrás que fijarte en tres factores clave: duración del dolor, hallazgos ecográficos y urgencia en la recuperación funcional.
Si tienes delante a un paciente, habitualmente deportista, con un dolor relativamente reciente (menos de 6 meses de evolución), sin grandes cambios degenerativos visibles en ecografía y que necesita un alivio inmediato (por ejemplo, para competir cuanto antes), la infiltración de corticoides podría estar justificada. Eso sí, recuerda que su efecto analgésico es potente pero fugaz, y además conlleva riesgos estructurales significativos que no puedes obviar.
Por otro lado, en aquellos pacientes con una fasciopatía plantar de varios meses de evolución, especialmente si la fascia supera los 4 mm de grosor y observas zonas hipoecoicas claras en su inserción medial (indicativas de fasciosis degenerativa), la electrólisis percutánea intratisular será claramente más recomendable.
En resumen, el corticoide es una alternativa válida para el corto plazo si prima la urgencia, pero siempre considerando sus posibles efectos adversos, mientras que la electrólisis será la mejor elección cuando busques una solución más sólida, segura y duradera en pacientes con degeneración fascial evidente.
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Conclusiones
La infiltración de corticoides sigue siendo una herramienta útil cuando necesitamos analgesia rápida, por ejemplo en el deportista con dolor de corta evolución que debe competir de inmediato. Sin embargo, esa “llave maestra” dura poco y se paga con un peaje biológico: apoptosis de tenocitos, caída de colágeno y una ventana de fragilidad que explica por qué, si repetimos la dosis o sobrecargamos la fascia, podemos acabar viendo roturas o atrofias.
La electrólisis percutánea, en cambio, no busca apagar el fuego sino reconstruir la casa: corriente galvánica + estímulo mecánico que limpia tejido degenerado, promueve angiogénesis y guía un remodelado más sano. El alivio tarda algo más en llegar, pero la ganancia se mantiene y las recidivas caen en picado si la aplicamos junto a una terapia activa.
Bibliografía
- Buchbinder, R. (2004). Clinical practice. Plantar fasciitis. The New England Journal of Medicine, 350(21), 2159–2166. https://doi.org/10.1056/NEJMcp032745
- Iborra-Marcos, Á., Ramos-Álvarez, J. J., Rodriguez-Fabián, G., Del Castillo-González, F., López-Román, A., Polo-Portes, C., & Villanueva-Martínez, M. (2018). Intratissue percutaneous electrolysis vs corticosteroid infiltration for the treatment of plantar fasciosis. Foot & Ankle International, 39(7), 780–790. https://doi.org/10.1177/1071100718754421
- Lemont, H., Ammirati, K. M., & Usen, N. (2003). Plantar fasciitis: A degenerative process (fasciosis) without inflammation. Journal of the American Podiatric Medical Association, 93(3), 234–237. https://doi.org/10.7547/87507315-93-3-234
- McMillan, A. M., Landorf, K. B., Gilheany, M. F., Bird, A. R., Morrow, A. D., & Menz, H. B. (2012). Ultrasound guided corticosteroid injection for plantar fasciitis: Randomised controlled trial. BMJ, 344, e3260. https://doi.org/10.1136/bmj.e3260
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